Era el último día de Marcos y Luis en Japón, así que nos fuimos con ellos para realizar algunas compras y tener un día descansado.
Quedamos en nuestra vieja amiga Asakusa, aunque nos retrasamos bastante. Allí, con todos los puestos que hay, el que no encuentre un regalo es porque no quiere. Había todo tipo de telares, yukatas, imanes, postales, llaveros, etc basadas en todas las partes del país. Un buen sitio para acordarse de la gente en españa.
Desde allí, tras gastar los dineros (estos dos se compraron un boken cada uno, una especie de espada de madera para practicar, y espero que la hayan podido meter en el avión...o en la maleta), nos fuimos directos a Akihabara.
Estuvimos curioseando en tiendas, Marcos compró cositas de One Piece, Luis empezó su búsqueda de la famosa "comida de plástico" (que al final no pudo encontrar) y nosotros nos pusimos a curiosear también. Estuvimos un rato en un Don Quijote jugando al Blazblue y curioseando todo tipo de rarezas japonesas (se superan día a día!!).
Justo después, Luis y Chema se fueron hasta Asakusa en busca de la comida de plástico, siguiendo los consejos de un japonés que les engañó totalmente. A la vuelta, nos metimos en una especie de tienda con todo tipo de productos. Tenían USB de muñecos haciendo flexiones, máscaras de animales y hasta un invento japonés del año pasado (que dice ser un instrumento musical) llamado Otamatone, y del que seguramente escribamos una entrada entera.
Ya con la noche encima, llegó el momento de las despedidas. Ellos se marcharon el día 23 por la mañana, así que vuelta al hotel de cada uno... ellos a ponerse con las maletas y nosotros a experimentar con nuestros Otamatones.
Un abrazo a Luis y a Marcos si nos leéis desde Móstoles! Ha sido un placer conoceros y un placer más grande aún haber compartido tantas horas en japón con vosotros. Sois la polla!. Nos mantenemos en contacto y esperando estoy leer vuestras crónicas y ver las fotitos :)
Mostrando entradas con la etiqueta noche. Mostrar todas las entradas
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viernes, 23 de julio de 2010
miércoles, 21 de julio de 2010
Día 20: La torre de Tokio
Tras la monumental paliza del karaoke, nos levantamos bastante tarde. El plan era ir hasta la torre de Tokio con Luis y Marcos, así que quedamos en una estación cercana para ir a pie.
Antes de emprender la marcha, pudimos comer en un Yoshisoba, una cadena de tiendas con comida japonesa en la que pides tu plato dándole al cocinero un ticket que has comprado en una máquina expendedora en la entrada. Nos tomamos un katsuon (carne de cerdo con arroz y huevo revuelto) bastante importante, acompañado de una sopa extraña por sólo 450 yen, menos de 4 euros.
Tras recorrer el camino, al fin llegamos a la torre. No pudimos verla de día, pero igualmente luce increíble de noche.
Por 840 yen se puede subir hasta el primer mirador, a 150 metros de altura. Y con 600 yen más hasta el segundo, a 250 metros de altura, y es lo que hicimos. El primer mirador ofrece unas vistas de la ciudad bastante bonitas, pero desde el segundo ya estás tan alto que tienes la cabeza en el balanceo de la torre más que en las vistas. Pudimos ver el Rainbow Bridge, el puente que comunida con Odaiba, la isla artificial en la bahía de Tokio, también el Park Hyatt y todo Shinjuku, la zona de Akihabara con multitud de luces, y todo el espectáculo que supone la red de carreteras de Tokio siendo iluminada por millones de pequeñas lucecitas atravesándola.
En ese observatorio, que consta de dos plantas, también estaba la tienda de souvenirs y la típica cafetería. Antes de subir al otro mirador (el de 250m), estuvimos viendo una serie de ventanas que están en el suelo del primero, y desde las que se ve la enorme caída. Por mucho que la mente te diga que es tan sólo un cristal y que no te vas a caer, no es agradable ponerse a bailar encima de una ventana desde la que se aprecia la calle a tanta distancia.
Tras esperar nuestro turno, pudimos subir al otro observatorio. El ascensor hacía algunos ruidos raros, y encima era con cristales, así que olía bastante a miedo. La vista desde 250m de altura es simplemente increíble, aunque las fotos no salen del todo bien por la oscuridad.
Sin tiempo para mucho más tras el agotador día anterior, vuelta a la estación de Nakameguro, desde donde está tomada la siguiente foto, para descansar y recuperar fuerzas. Próximo día: Hakone.
Antes de emprender la marcha, pudimos comer en un Yoshisoba, una cadena de tiendas con comida japonesa en la que pides tu plato dándole al cocinero un ticket que has comprado en una máquina expendedora en la entrada. Nos tomamos un katsuon (carne de cerdo con arroz y huevo revuelto) bastante importante, acompañado de una sopa extraña por sólo 450 yen, menos de 4 euros.
Tras recorrer el camino, al fin llegamos a la torre. No pudimos verla de día, pero igualmente luce increíble de noche.
Por 840 yen se puede subir hasta el primer mirador, a 150 metros de altura. Y con 600 yen más hasta el segundo, a 250 metros de altura, y es lo que hicimos. El primer mirador ofrece unas vistas de la ciudad bastante bonitas, pero desde el segundo ya estás tan alto que tienes la cabeza en el balanceo de la torre más que en las vistas. Pudimos ver el Rainbow Bridge, el puente que comunida con Odaiba, la isla artificial en la bahía de Tokio, también el Park Hyatt y todo Shinjuku, la zona de Akihabara con multitud de luces, y todo el espectáculo que supone la red de carreteras de Tokio siendo iluminada por millones de pequeñas lucecitas atravesándola.
En ese observatorio, que consta de dos plantas, también estaba la tienda de souvenirs y la típica cafetería. Antes de subir al otro mirador (el de 250m), estuvimos viendo una serie de ventanas que están en el suelo del primero, y desde las que se ve la enorme caída. Por mucho que la mente te diga que es tan sólo un cristal y que no te vas a caer, no es agradable ponerse a bailar encima de una ventana desde la que se aprecia la calle a tanta distancia.
Tras esperar nuestro turno, pudimos subir al otro observatorio. El ascensor hacía algunos ruidos raros, y encima era con cristales, así que olía bastante a miedo. La vista desde 250m de altura es simplemente increíble, aunque las fotos no salen del todo bien por la oscuridad.
Sin tiempo para mucho más tras el agotador día anterior, vuelta a la estación de Nakameguro, desde donde está tomada la siguiente foto, para descansar y recuperar fuerzas. Próximo día: Hakone.
Día 19: Akihabara y karaoke
Hoy un día sin demasiado cansancio, teníamos el plan de hacer algo por Tokio para ir más tarde a un karaoke con Luis y Marcos, que ya vinieron aquí para estar hasta el día 23. Así que dedicimos ir a Akihabara, para realizar algunas compras que yo tenía pendiente, y para ver aquello e investigar un poco las nuevas recreativas y lanzamientos videojueguiles.
Ir es bastante fácil. Salimos del hotel y nos plantamos en el perrito hachiko en 15 min, desde allí pillar la JR Yamanote hasta Akihabara, que está en la otra punta de la ciudad. En Akiba, lo primero que pudimos ver es que la publicidad está bastante enfocada al lugar, así que vimos bastante publicidad de manga y videojuegos, el consumo principal en este barrio.
Al salir de la estación, pudimos tener una primera toma de contacto con el mundillo friki al ver el Gundam Cafe !! El lugar perfecto para los fans. La verdad es que no sé en que se diferencia de un café normal (aparte de en la decoración), pero había una cola tremenda para entrar...
Y ya en la Chuo dori, la calle principal, empezamos a investigar un poco todo. En domingo los coches dejan de pasar por la zona y se deja completamente peatonal, pero como no lo era, tuvimos que cruzar varias veces con todo el calor. Lo primero que vimos fue el característico Game Taito Station, y entramos en el Sofmap que había cerca.
Estuvimos bicheándolo todo. Pudimos probar un poco el Iphone 4, que a primera vista al menos me pareció igual que siempre, pero lo mejor fue probar los nuevos dispositivos 3D que van saliendo aquí. Pudimos ver una cámara 3D de Fujifilm bastante curiosa, con dos objetivos creaba una imagen tridimensional sin gafas, para verla en un marco caro y mareante... te deja frito esto de las 3D. Luego también vimos una tele de Sony con el Motorstorm de PS3 para probar su modo tridimensional: la experiencia fue mareante pero también bastante conseguida. Me gustó mucho la profundidad que le da al juego, pero decae mucho la calidad gráfica y el colorido, lo que unido al mareo (una dosis de 3 min te deja listo para 1 hora) sigue dejándolo como una tecnología con mucho que crecer aún.
En la parte de videojuegos, muchísima publicidad ya para Final Fantasy XIV, vendiendo PCs que te aseguran que lo hacen funcionar, promocionando el preorder para que el día de la salida del juego esté disponible, y toda una enorme campaña publicitaria que se le va a caer encima a Squarenix cuando termine retrasando la fecha de lanzamiento, cosa que pasará probablemente.
Destacar los lanzamientos de Fire Emblem: Shin Monshō no Nazo ~Hikari to Kage no Eiyū de DS, Xenoblade de Wii, el nuevo White Knight Chronicles 2 de PS3 o Inazuna Eleven 3 de DS en sus dos versiones. Aunque sin duda toda la atención se la llevaba el Dragon Quest Victory de Wii, que no tenía mala pinta para ser Wii. En precios, pues igual que aquí o más caro...tal y como está el euro, Japón ha dejado de ser un buen sitio para comprar tecnología.
Nos pasamos como no por el Club Sega, un lugar con bastantes recreativas para todos los gustos, con varios edificios de varias plantas dedicadas únicamente a cada tipo de juego: juegos de pelea, juegos de cartas, máquinas de premios, juegos musicales y para mujeres, etc etc. Vimos lo típico, Tekken 6, House of the Dead 4, Time Crisis 4, siendo el Blazblue Continuum Shift de Arc el que más atención causaba entre los jugones, con auténticos enganchados dándose piñas. Pero destacaría otros juegos, el primero el Shining Force Cross, un juego de acción con toques de RPG para hasta 4 jugadores, con una hilera de máquinas para jugar con tu compañero de al lado. En la planta de las cartas, nos llamó la atención un juego de fútbol de cartas coleccionables, en el que tu ponías tus cartas sobre un tablero en forma de campo para poder retocar las estrategias sin pausar el partido...es gracioso ver a japoneses con su carta de Messi o de Sergio Ramos para jugar a la recreativa.
También vimos una especie de simulador de robots, un juego basado en Gundam llamado Senjo No Kizuna que te metía en una cabina con una pantalla envolvente y unos mandos de robot para hacerte sentir como que pilotas una de estas máquinas bípedas.
Tras dar unas cuantas vueltas más entre tiendas de segunda mano de retro gaming (si la primera Playstation, de mediados de los 90 ya se considera retro, es que me estoy haciendo muy viejo), al fin encontré un par de caprichos que tenía pendiente.
Una vez resuelto, camino de vuelta al hotel, y descanso para salir al karaoke. Fuimos a uno cercano a Shimbashi, allí nos encontramos con Marcos y Luis y conocimos a otros dos madrileños que se iban justo al día siguiente y querían despedirse a lo grande. Los 6 la liamos bastante aquella noche...por 2250 yen (unos 20€) cada uno, nos daban una habitación privada y toda la bebida deseada desde las 23.30 hasta las 5.00 de la mañana. Las habitaciones están bastante bien equipadas, con su sofa, su aire acondicionado, su buen televisor con el karaoke, sus maracas, su pandereta (de la que hice buen uso), y varios mandos inalámbricos táctiles para seleccionar canciones y solicitar comida o bebida para que la traigan.
No tardamos mucho en perder la timidez, pusimos "Never gonna give you up" de Rick Astley y "It's not unusual" de Tom Jones, y el resto viene sólo. De ahí a "Staying Alive" o a "I will survive" hay un pequeño paso, y al final pues terminamos cantando ABBA, Bola de dragón, Naruto, Ricky Martin o Queen... un auténtico desastre...
Con la cantidad de karaokes que hay en japón, uno empieza a entender mejor la enorme tasa de suicidios de este pais. Aquella noche seguramente provocamos el record de lo que va de año, pero la verdad es que lo pasamos bastante bien, y aunque parezca mentira nos faltó tiempo para destruir otros grandes clásicos. Llama la atención que pese a ser un karaoke no orientado a japoneses, tienen DE TODO, desde "Hotel California" de los Gipsy Kings ("puto quintana" de Lebowski) a Reggeton español, pasando por música koreana o rusa...tienen absolutamente de todo.
Tras aquello, y corramos un tupido velo (nadie cantó aquella noche ¿de acuerdo? NADIE ! ), como era bastante temprano decidimos ir a ver el Tsukiji, la subasta del pescado en Tokio.
Una vez allí, no nos dejaron entrar en la zona de la subasta, aunque pudimos ver los atunes de pasada. Lo igualmente increíble es el enorme ajetreo que se montan..., es una enorme nave industrial abarrotada de puestos en los que recogen y manipulan todo el pescado. Todo el transporte de la zona, así como lo que se pasa directamente a los camiones que terminarán repartiendo al resto de la ciudad, se hace con una especie de cochecitos o carros tripulados por tipejos bastante habilidosos (no nos atropelló ninguno!) . Ver toda esa cantidad de gente y de carritos moviéndose en esa enorme zona es todo un espectáculo.
Ir es bastante fácil. Salimos del hotel y nos plantamos en el perrito hachiko en 15 min, desde allí pillar la JR Yamanote hasta Akihabara, que está en la otra punta de la ciudad. En Akiba, lo primero que pudimos ver es que la publicidad está bastante enfocada al lugar, así que vimos bastante publicidad de manga y videojuegos, el consumo principal en este barrio.
Al salir de la estación, pudimos tener una primera toma de contacto con el mundillo friki al ver el Gundam Cafe !! El lugar perfecto para los fans. La verdad es que no sé en que se diferencia de un café normal (aparte de en la decoración), pero había una cola tremenda para entrar...
Y ya en la Chuo dori, la calle principal, empezamos a investigar un poco todo. En domingo los coches dejan de pasar por la zona y se deja completamente peatonal, pero como no lo era, tuvimos que cruzar varias veces con todo el calor. Lo primero que vimos fue el característico Game Taito Station, y entramos en el Sofmap que había cerca.
Estuvimos bicheándolo todo. Pudimos probar un poco el Iphone 4, que a primera vista al menos me pareció igual que siempre, pero lo mejor fue probar los nuevos dispositivos 3D que van saliendo aquí. Pudimos ver una cámara 3D de Fujifilm bastante curiosa, con dos objetivos creaba una imagen tridimensional sin gafas, para verla en un marco caro y mareante... te deja frito esto de las 3D. Luego también vimos una tele de Sony con el Motorstorm de PS3 para probar su modo tridimensional: la experiencia fue mareante pero también bastante conseguida. Me gustó mucho la profundidad que le da al juego, pero decae mucho la calidad gráfica y el colorido, lo que unido al mareo (una dosis de 3 min te deja listo para 1 hora) sigue dejándolo como una tecnología con mucho que crecer aún.
En la parte de videojuegos, muchísima publicidad ya para Final Fantasy XIV, vendiendo PCs que te aseguran que lo hacen funcionar, promocionando el preorder para que el día de la salida del juego esté disponible, y toda una enorme campaña publicitaria que se le va a caer encima a Squarenix cuando termine retrasando la fecha de lanzamiento, cosa que pasará probablemente.
Destacar los lanzamientos de Fire Emblem: Shin Monshō no Nazo ~Hikari to Kage no Eiyū de DS, Xenoblade de Wii, el nuevo White Knight Chronicles 2 de PS3 o Inazuna Eleven 3 de DS en sus dos versiones. Aunque sin duda toda la atención se la llevaba el Dragon Quest Victory de Wii, que no tenía mala pinta para ser Wii. En precios, pues igual que aquí o más caro...tal y como está el euro, Japón ha dejado de ser un buen sitio para comprar tecnología.
Nos pasamos como no por el Club Sega, un lugar con bastantes recreativas para todos los gustos, con varios edificios de varias plantas dedicadas únicamente a cada tipo de juego: juegos de pelea, juegos de cartas, máquinas de premios, juegos musicales y para mujeres, etc etc. Vimos lo típico, Tekken 6, House of the Dead 4, Time Crisis 4, siendo el Blazblue Continuum Shift de Arc el que más atención causaba entre los jugones, con auténticos enganchados dándose piñas. Pero destacaría otros juegos, el primero el Shining Force Cross, un juego de acción con toques de RPG para hasta 4 jugadores, con una hilera de máquinas para jugar con tu compañero de al lado. En la planta de las cartas, nos llamó la atención un juego de fútbol de cartas coleccionables, en el que tu ponías tus cartas sobre un tablero en forma de campo para poder retocar las estrategias sin pausar el partido...es gracioso ver a japoneses con su carta de Messi o de Sergio Ramos para jugar a la recreativa.
También vimos una especie de simulador de robots, un juego basado en Gundam llamado Senjo No Kizuna que te metía en una cabina con una pantalla envolvente y unos mandos de robot para hacerte sentir como que pilotas una de estas máquinas bípedas.
Tras dar unas cuantas vueltas más entre tiendas de segunda mano de retro gaming (si la primera Playstation, de mediados de los 90 ya se considera retro, es que me estoy haciendo muy viejo), al fin encontré un par de caprichos que tenía pendiente.
Una vez resuelto, camino de vuelta al hotel, y descanso para salir al karaoke. Fuimos a uno cercano a Shimbashi, allí nos encontramos con Marcos y Luis y conocimos a otros dos madrileños que se iban justo al día siguiente y querían despedirse a lo grande. Los 6 la liamos bastante aquella noche...por 2250 yen (unos 20€) cada uno, nos daban una habitación privada y toda la bebida deseada desde las 23.30 hasta las 5.00 de la mañana. Las habitaciones están bastante bien equipadas, con su sofa, su aire acondicionado, su buen televisor con el karaoke, sus maracas, su pandereta (de la que hice buen uso), y varios mandos inalámbricos táctiles para seleccionar canciones y solicitar comida o bebida para que la traigan.
No tardamos mucho en perder la timidez, pusimos "Never gonna give you up" de Rick Astley y "It's not unusual" de Tom Jones, y el resto viene sólo. De ahí a "Staying Alive" o a "I will survive" hay un pequeño paso, y al final pues terminamos cantando ABBA, Bola de dragón, Naruto, Ricky Martin o Queen... un auténtico desastre...
Con la cantidad de karaokes que hay en japón, uno empieza a entender mejor la enorme tasa de suicidios de este pais. Aquella noche seguramente provocamos el record de lo que va de año, pero la verdad es que lo pasamos bastante bien, y aunque parezca mentira nos faltó tiempo para destruir otros grandes clásicos. Llama la atención que pese a ser un karaoke no orientado a japoneses, tienen DE TODO, desde "Hotel California" de los Gipsy Kings ("puto quintana" de Lebowski) a Reggeton español, pasando por música koreana o rusa...tienen absolutamente de todo.
Tras aquello, y corramos un tupido velo (nadie cantó aquella noche ¿de acuerdo? NADIE ! ), como era bastante temprano decidimos ir a ver el Tsukiji, la subasta del pescado en Tokio.
Una vez allí, no nos dejaron entrar en la zona de la subasta, aunque pudimos ver los atunes de pasada. Lo igualmente increíble es el enorme ajetreo que se montan..., es una enorme nave industrial abarrotada de puestos en los que recogen y manipulan todo el pescado. Todo el transporte de la zona, así como lo que se pasa directamente a los camiones que terminarán repartiendo al resto de la ciudad, se hace con una especie de cochecitos o carros tripulados por tipejos bastante habilidosos (no nos atropelló ninguno!) . Ver toda esa cantidad de gente y de carritos moviéndose en esa enorme zona es todo un espectáculo.
Y como ya no eran horas, pues vuelta al hotel a dormir.
viernes, 16 de julio de 2010
Net Café en Nagoya
Hola de nuevo, el otro día fuimos a Magome a hacer una rutilla, todo fue bien salvo por un fallo en la red ferroviaria que nos dejó varados en Nagoya. Como siempre digo hay que hacer de tripas corazón y aprovechamos la oportunidad para meternos en un Net Café de los que había leído anteriormente en otros blogs.
En primer lugar el diseño del sitio era bastante "cool" , el edificio tenia vistas a la estación y constaba de 2 plantas. En la primera planta se encontraban salas abiertas con muchos pc's y sillas además de las típicas estanterías llenas de cómics, mangas y revistas. La segunda planta además de las estanterías constaba de multitud de cubículos privados de diferentes configuraciones , cubículo de 1 persona con sillón , cubículos para 2 personas con colchoneta y almohadas , cubículos para 2 personas con sofá , etc... Por supuesto con un ordenador para cada ocupante (que también era TV). También cabe destacar que todas las bebidas que puedas tomar estando allí son gratis , no tienes mas que acercarte a la máquina poner el vaso y seleccionar lo que quieres (cocacola , fanta, minute maid , cafe caliente , tés , etc...).
Pillamos un "night-pack" de 8 horas en un cubículo para 2 personas por 1200 yen cada uno (al principio pensamos que eran 1200 yen los 2 , pero era demasiado bueno para ser verdad) aún así los precios de una habitación cualquiera cerca de la estación eran de 10000 yen para arriba y no tenía la gracia de la experiencia.
Se lo recomiendo a cualquiera que pase por Japón , es una experiencia realmente curiosa. A continuación pongo unos cuantos vídeos que grabé para que os hagáis una idea.
En primer lugar el diseño del sitio era bastante "cool" , el edificio tenia vistas a la estación y constaba de 2 plantas. En la primera planta se encontraban salas abiertas con muchos pc's y sillas además de las típicas estanterías llenas de cómics, mangas y revistas. La segunda planta además de las estanterías constaba de multitud de cubículos privados de diferentes configuraciones , cubículo de 1 persona con sillón , cubículos para 2 personas con colchoneta y almohadas , cubículos para 2 personas con sofá , etc... Por supuesto con un ordenador para cada ocupante (que también era TV). También cabe destacar que todas las bebidas que puedas tomar estando allí son gratis , no tienes mas que acercarte a la máquina poner el vaso y seleccionar lo que quieres (cocacola , fanta, minute maid , cafe caliente , tés , etc...).
Pillamos un "night-pack" de 8 horas en un cubículo para 2 personas por 1200 yen cada uno (al principio pensamos que eran 1200 yen los 2 , pero era demasiado bueno para ser verdad) aún así los precios de una habitación cualquiera cerca de la estación eran de 10000 yen para arriba y no tenía la gracia de la experiencia.
Se lo recomiendo a cualquiera que pase por Japón , es una experiencia realmente curiosa. A continuación pongo unos cuantos vídeos que grabé para que os hagáis una idea.
martes, 13 de julio de 2010
Día 11 y 12: Campeones por el mundo
Plan del día: Salimos temprano de Osaka, porque se termina nuestra estancia allí por la mañana. Ida a Tokio en Shinkansen, check-in en Shibuya, salida de nuevo a Kioto para ver el partido, y retorno a Tokio a las 7 de la mañana.
Una vez de vuelta en Kioto, y tras haber dejado las maletas y haber comprobado que todo en el apartahotel de Shibuya estaba en orden (desayuno y cena gratis, alquiler de bicicletas gratis, spa, y en buen sitio de Tokio), quedamos con Luis, Marcos y Noemí en la estación de Kyoto.
Desde allí fuimos hasta Gion, habíamos quedado con un amigo de ésta gente, un colombiano que llevaba mes y medio estudiando en Kioto, llamado Sebastián, y que nos presentó a otros compañeros suyos de clase (Tsuyoshi, Kaori y un tipo de EEUU). También nos encontramos a un español que andaba algo perdido buscando sitio barato para ver el partido, y lo invitamos a venir con nosotros.
Tras comer en un puesto de ramen y esperar junto al Kamo, nos fuimos a un bar cutrecillo al que se accedía desde un ascensor en la calle. Allí pudimos ver el increíble partido de infarto que jugó españa, con japoneses sobones y goteras incluidas. La mayoría de japoneses iban con españa, las japonesas todas, y sólo un tipejo iba con Holanda (y adoraba a Elia, por cierto), y aunque el ambiente para mi gusto no estuvo tan bien como en los otros dos partidos, esa tasca será recordada con cariño como el lugar donde vi ganar a España su primer mundial.

Una vez de vuelta en Kioto, y tras haber dejado las maletas y haber comprobado que todo en el apartahotel de Shibuya estaba en orden (desayuno y cena gratis, alquiler de bicicletas gratis, spa, y en buen sitio de Tokio), quedamos con Luis, Marcos y Noemí en la estación de Kyoto.
Desde allí fuimos hasta Gion, habíamos quedado con un amigo de ésta gente, un colombiano que llevaba mes y medio estudiando en Kioto, llamado Sebastián, y que nos presentó a otros compañeros suyos de clase (Tsuyoshi, Kaori y un tipo de EEUU). También nos encontramos a un español que andaba algo perdido buscando sitio barato para ver el partido, y lo invitamos a venir con nosotros.
Tras comer en un puesto de ramen y esperar junto al Kamo, nos fuimos a un bar cutrecillo al que se accedía desde un ascensor en la calle. Allí pudimos ver el increíble partido de infarto que jugó españa, con japoneses sobones y goteras incluidas. La mayoría de japoneses iban con españa, las japonesas todas, y sólo un tipejo iba con Holanda (y adoraba a Elia, por cierto), y aunque el ambiente para mi gusto no estuvo tan bien como en los otros dos partidos, esa tasca será recordada con cariño como el lugar donde vi ganar a España su primer mundial.
jueves, 8 de julio de 2010
Día 7: (07/07/2010) Tikitaka en Osaka
Cuando planeamos el viaje, nos dimos cuenta de que nos iba a coincidir con buena parte del mundial. "Vaya putada" pensé, aunque bueno, bastaría con ver los partidos de España hasta que se eliminase para dedicarnos 100% al viaje. Lo que no esperaba era que España iba a llegar a la final, y que ver los partidos aquí en bares de Japón con la camiseta de la selección iba a ser una experiencia tan gratificante. Ahora cuando pienso en que el mundial ha coincidido con el viaje, sólo puedo decir: "Vaya suerte!!".
Tras la paliza de Miyajima, ese día iba a ser bastante tranquilo. El plan era descansar y ver el partido, así que no salimos ni de Osaka. Fuimos a ver el castillo de Osaka, una reconstrucción del 1939, y toda la muralla exterior y el parque. La verdad es que no es de las mejores visitas que se pueden hacer aquí en Japón, el castillo es bonito y tal, pero puestos a ver arquitectura prefiero ver templos como el Daisho-in o el Kiyomizudera, y puestos a ver castillos pues hay otros mejores... Pero lo cierto es que si hay algún plan de pasar por Osaka, es de los monumentos más representativos de la ciudad.
A la vuelta en el apartamento, volvimos a quedar con Luis y Marcos, con los que también vimos el partido de España VS Paraguay en el Tokyo Sports Cafe, y juntos nos fuimos al bar Hub, un local con apariencia de pub irlandés cercano a la estación de Namba. Toda esa zona de Osaka era muy distinta a lo que pudimos ver hasta ahora: la estación estaba llena de gente bailando frente a unos espejos, las calles eran mucho más pequeñas y luminosas que de constumbre, con zonas cubiertas por techo, y en general se respira un ambiente más cutre que en Tokio por ejemplo.
Ya en el bar, el ambiente era bastante más tranquilo que en Tokio, o al menos hasta que empezamos a liarla...., había un grupo de alemanas a las que Puyol amargó la noche, y un montón de japoneses junto a nosotros a los que fuimos contagiando con los cánticos españoles.
Aquello era una auténtica fiesta, los japoneses nos hacían fotos, videos y se venían a saludarnos. Y cuando Puyol atravesó con su salto a la férrea defensa alemana, cundió la euforia y nos pusimos a abrazarnos, saltar y cantar entre nosotros y con los japoneses, que venían desde la otra punta del bar para abrazarse y saltar con nosotros. Es curioso porque nosotros recordaremos este día como el día en el que España llegó a una final de mundial, pero ellos seguramente lo recuerden como el día en el que se pusieron a cantar y a gritar con un grupo de españoles ruidosos, algo a lo que no deben estar muy aconstumbrados claro.
Ahora sólo queda Holanda, la "naranja mecánica". Por cierto, justo al terminar el partido me bebí un zumo de naranja, espero que sea un presagio de la final.
miércoles, 7 de julio de 2010
Día 6: (06/07/2010) Itsukushima (ó Miyajima)
Antes de nada dejar claro que ésta es quizá la visita que más recomiendo a todo turista que visite Japón. No he visto lugar más bonito para visitar en las dos veces que he estado aquí, y puedo asegurar que tampoco veré nada más bonito en lo que me queda de éste. Miyajima, no sólo el templo principal sino toda la isla, es increíble. Un paraíso lleno de naturaleza, montañas asesinas con impresionantes vistas, hermosos templos budistas/sintoístas, rutas de senderismo, un paseo muy bonito en teleférico y algunas cosas más. Es como si se tratase de un parque de atracciones con su parte de ciudad (llena de casitas antiguas y cutres), su parte de templos, su montaña sagrada, etc. De hecho hay alquiler de bicicletas para ver toda la isla libremente sin cansarse demasiado, aunque no es del todo recomendable para escalar montañas.
Nos levantamos temprano, sobre las 7.30 con la intención de coger el Shinkansen que nos dejaría en Miyajima justo para ver la puerta Torii con la marea baja y poder acercanos andando. Finalmente, por algún retraso perdimos ese tren y tuvimos que montarnos en el de una hora más tarde. El viaje en Shinkansen como siempre muy cómodo, salimos de ShinOsaka y en hora y media llegamos a la estación de Hiroshima, desde allí la JR Sanyo line hasta la parada de Miyajimaguchi. En ese tren nos encontramos con el Dr Haidar, un iraquí que estaba en japón haciendo una serie de investigaciones con la universidad, y había usado su día libre para hacer el mismo viaje que nosotros. El tipo era bastante simpático, y hablando inglés con nosotros en todo el trayecto (yo me limitaba a escuchar principalmente ).
Una vez en la estación de Miyajimaguchi, los 3 nos fuimos hacia el ferry que lleva a Miyajima. Y por cierto, con los JR Pass todo el trayecto nos salió "gratis". En los 10 minutos de trayecto de ferry, poco a poco empieza a verse a lo lejos todo lo que es la isla de Miyajima, con la puerta Torii, el Templo Itsukushima, el Mt Misen, etc.
Una vez llegó el ferry, perdimos de vista al Dr Haidar y empezamos a ver aquello, las callejuelas de la zona del puerto con el templo a lo lejos.
Estamos teniendo bastante suerte con el clima, y en todo el día allí no hubo nada de lluvia, de hecho hacía bastante sol cuando llegamos, y todas las sombras estaban ocupadas por ciervos. Tras un caminito llegamos a la puerta Torii, el monumento más representativo de Miyajima. La marea no estaba todo lo baja que nos hubiera gustado, así que no pudimos caminar hasta ella, pero si acercanos bastante y hacernos las fotos de rigor. Junto a la puerta hacia dentro en la playa, está el templo Itsukushima, junto a una pagoda de 5 pisos. El templo tiene parte en el agua, sosteniéndose sobre unos pilares de madera que quedan cubiertos hasta la mitad con la marea alta, y aunque es necesario pagar para poder entrar (500yen si no recuerdo mal, aunque el ticket vale para todo el día, pudiendo volver con el cambio de marea), merece la pena entrar no sólo por el templo en sí como por las vistas que ofrece de la puerta Torii.
Una vez llegó el ferry, perdimos de vista al Dr Haidar y empezamos a ver aquello, las callejuelas de la zona del puerto con el templo a lo lejos.
Estamos teniendo bastante suerte con el clima, y en todo el día allí no hubo nada de lluvia, de hecho hacía bastante sol cuando llegamos, y todas las sombras estaban ocupadas por ciervos. Tras un caminito llegamos a la puerta Torii, el monumento más representativo de Miyajima. La marea no estaba todo lo baja que nos hubiera gustado, así que no pudimos caminar hasta ella, pero si acercanos bastante y hacernos las fotos de rigor. Junto a la puerta hacia dentro en la playa, está el templo Itsukushima, junto a una pagoda de 5 pisos. El templo tiene parte en el agua, sosteniéndose sobre unos pilares de madera que quedan cubiertos hasta la mitad con la marea alta, y aunque es necesario pagar para poder entrar (500yen si no recuerdo mal, aunque el ticket vale para todo el día, pudiendo volver con el cambio de marea), merece la pena entrar no sólo por el templo en sí como por las vistas que ofrece de la puerta Torii.
Toda la zona del templo y la puerta está rodeada de casitas, de puestos de comida y de tiendas de recuerdos. Estuvimos mirando el mapa que amablemente nos ofreció el tipo del ferry y decidimos ir a visitar el Monte Misen en teleférico, y desde allí bajar la montaña por el otro lado de la isla para ver el templo Daisho-in. El mapita es un engaño, no hay palabra que represente mejor la realidad...todo parece tan cerca y fácil en el mapita que nos estuvimos acordando de él en las siguientes 3 o 4 horas.
Decidimos ir hasta el teleférico para subir la montaña, y en el camino fuimos viendo más calles y más riachuelos de lo que es la parte del pueblo. Toda la parte de las casitas y el puerto, así como la del templo, está rodeada de riachuelos con agua procedente de la montaña, un lugar que los ciervos no desaprovechan por cierto.
Tras andar un rato y subir alguna que otra cuesta más, nos topamos con el parque de Momijidani. Toda la isla es como un parque, pero ésta zona es la más cuidada con diferencia. Está llena de bancos para echarse una siesta, de lugares de descanso, tiene varios riachuelos y había varias personas dibujando el paisaje cuando pasamos.
Toda esa zona sigue siendo subida de lo que es la falda del monte Misen, así que tras otra caminata más de cuestas, conseguimos llegar al fin al teleférico.
El paseo hasta arriba cuesta 1000yen, pero la verdad es que merece mucho la pena. Es una subida bastante grande, y aquello se balanceaba y crujía de forma sospechosa, pero las vistas de las islas adyacentes a Miyajima es excelente. Es ahí donde pudimos ver realmente que la zona construida es una ínfima parte del total de la isla, pues había árboles y más árboles hasta el mar.
Una vez llegamos arriba, a una altura considerable, nos dimos cuenta que nos quedaba otra estación más de subida de teleférico... y en esa subida es donde se podían ver el resto de islas de la zona: Nasamijima, Kokurokamijima, Nomijima, etc...
Una vez llegamos arriba, a una altura considerable, nos dimos cuenta que nos quedaba otra estación más de subida de teleférico... y en esa subida es donde se podían ver el resto de islas de la zona: Nasamijima, Kokurokamijima, Nomijima, etc...
Una vez arriba, y tras echar un vistazo a las impresionantes vistas, nos dispusimos a recorrer el centrímetro de mapa que había del teleférico al Misen Hondo, y al mirador que había "al lado". Tras 10 minutos subiendo montaña con escalones de dudosa calidad, sin barandillas para apoyarse, y con ancianas reptilianas adelantándonos, empezamos a pensar que quizás, y sólo quizás, aquella ilustración de mapa pintado a mano no estaba a escala precisamente. Tras una hora de irregular y horrible escalada, llegamos al fin al Misen Hondo. Aquello más bien parecía un lugar de descanso para los viajeros, y las vistas cada vez eran mas impresionantes (aunque con las nubes, cada vez se veía menos el horizonte), nos dispusimos a apreciar las vistas del mirador cuando vimos un cartel con: "Observatory --> 300m" y una empinada "escalera" al lado.
Subiendo al mirador pudimos ver, escondidos en recónditos lugares entre las rocas, algunos templetes con pequeñas estatuas y montículos de piedra. En el mirador había una estructura de varios pisos, en el que el piso bajo era una especie de tenderete con refrescos (que acababa de cerrar..mala suerte), y cuyos segundo y tercer piso ofrecían vistas de toda la isla desde lo alto del Mt Misen. Es una pena que no estuviese del todo despejado porque apenas pudimos ver bien lo que es Hiroshima y las islas, pero el clima y la altura es lo que tienen.
Desde allí, afortunadamente, todo bajada. Con cuidado de no dar algún tropezón, estuvimos bajando durante otra hora, pasando por caminos completamente cubiertos por los árboles, y dejando detrás nuestra multitud de pequeños templos dedicados a deidades en la montaña. Tras casi una hora de bajada, nos topamos con Lola y Alba, dos chicas de Madrid muy simpáticas a las que recomendamos no escalar aquello a la hora que era. Desde ahí y más abajo pudimos tomar buenas vistas de la zona "urbana" de Miyajima, ya sin nubes tapando, y tiempo después llegamos al Daishon-in.
Éste templo es de las construcciones más bonitas de la isla. Tiene una enorme escalera principal que sube hasta la zona donde están los principales edificios, y otra pequeña escalera adyacente rodeada de plantas y con infinidad de pequeñas estatuas budistas saludando a los viajeros. Todo el templo se asoma a un ríachuelo que baja desde la montaña, y que en todo el camino nos estuvo diciendo "yo tengo agua y vosotros no!!". En la parte superior, 4 o 5 construcciones y multitud de fuentes y pequeñas estatuas, todo muy bien cuidado por los monjes de la zona, que tratan los templos y a la isla con una dedicación asombrosa.
Por fortuna para nuestra integridad, el Daishon-in ya estaba prácticamente en el final de la montaña, así que los cuatro volvimos a la zona costera para volver a apreciar el templo Itsukushima y la puerta Torii con la marea alta y al atardecer: creedme, si con la marea baja ya era increíble, ahora lo era aún más... una imagen difícil de igualar.
Ya con la tarde echándose encima, fuimos a comer a un restaurante junto al mar, y fuimos a por el ferry de vuelta. En el puerto al esperar nos encontramos con un grupo de mejicanos con el que estuvimos hablando más tarde en el tren a Hiroshima, y no vimos rastros del Dr Haidar... ¿se habría ido ya?¿seguiría en la isla?¿en qué consistían sus investigaciones?. De vuelta en Miyajimaguchi, nos despedimos de las chicas (que a ver si leen esto y a las que esperamos ver a nuestra vuelta a Tokio), y nos fuimos camino de Hiroshima para intentar ver el Dome y el parque de la paz.
Desgraciadamente se nos hizo demasiado tarde, y para cuando llegamos a la parte principal de Hiroshima ya era de noche y estaba bastante oscuro. Estuvimos buscando la zona del parque pero no fue posible..., había que pillar el Shinkansen de vuelta a Osaka. Aún así, pudimos pasear por allí, una ciudad bastante agradable, y vimos a lo lejos el castillo de Hiroshima. Llegamos a Osaka a las 12 de la noche, tomando los últimos metros que atravesaban la ciudad, y llegamos al apartamento bastante cansados pero con un recuerdo imborrable en la memoria. Hasta pronto, Miyajima.
Desgraciadamente se nos hizo demasiado tarde, y para cuando llegamos a la parte principal de Hiroshima ya era de noche y estaba bastante oscuro. Estuvimos buscando la zona del parque pero no fue posible..., había que pillar el Shinkansen de vuelta a Osaka. Aún así, pudimos pasear por allí, una ciudad bastante agradable, y vimos a lo lejos el castillo de Hiroshima. Llegamos a Osaka a las 12 de la noche, tomando los últimos metros que atravesaban la ciudad, y llegamos al apartamento bastante cansados pero con un recuerdo imborrable en la memoria. Hasta pronto, Miyajima.
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