viernes, 9 de julio de 2010

Día 8: La antigua capital I

Tras el partido, queríamos un plan sencillo para poder descansar. La idea era ver la ruta del filósofo en Kyoto, pero finalmente decidimos ir al Fushimi Inari y al barrio de Gion.

Cogimos el Shinkansen desde Shin-Osaka hasta la estación de Kyoto, en total unos 20 min. Una vez allí, y con un sorprendente buen clima, cogimos la linea JR Nara desde Kyoto para ir hasta la estación de Inari, donde está el fushimi inari. Junto a la estación únicamente hay casitas más rurales y alguna que otra tienda, pero conforme te adentras en lo que es el templo, rápidamente ves aquello que hace éste templo tan característico: el camino de puertas (torii).




Todo el fushimi inari es un gran camino hecho con puertas rojas, que tarda en recorrerse unas 2 horas a buen paso, con subidas y bajadas en la montaña. Está enteramente inmersa en la naturaleza de la zona, y en ocasiones pueden verse templos distintos en zonas adyacentes al camino, con estatuas de zorros mitológicos por todas partes. También hay bosques de bambú en los alrededores, con rutas para perderse por ellas y hacer algo de senderismo.La verdad es que era una de las zonas que más me interesaba ver de Kyoto, y no me decepcionó: un lugar totalmente recomendado. De lo mejor de Kyoto.


Tras el fushimi inari volvimos a la estación de Kioto, y fuimos andando hasta el famoso barrio de Gion, destacado por sus casas de estilo japonés antiguo, sus geishas y sus ryokans. Hay una buena caminata hasta allí, y estuvimos caminando junto al río de Kioto (río Kamo). Es un río con bastante poca agua, que discurre de norte a sur y sirve de guía en la ciudad para llegar a Gion.



Una vez allí, estuvimos paseando por la calle principal del barrio y nos perdimos un poco en los callejones. Gion consta de una calle principal con más actividad, con varios teatros, multitu de lugares para comer y hasta su local para jugar al pachinko. Pero una vez te pones a callejear puedes encontrar calles que te teletransportan al japón feudal. Una gran experiencia que no pudimos disfrutar del todo porque tuvimos que volvernos antes de lo que nos hubiese gustado.




jueves, 8 de julio de 2010

Calorie Mate , comida de campeones !

El otro día estábamos en un drugstore comprando unas almohadillas para una herida que me había salido en el pie y nos encontramos con unas cajitas de Calorie Mate , unas barritas energéticas que quizás algunos recuerden por su aparición en el Metal Gear Solid 3 : Snake Eater . Asi que por hacer la gracia nos compramos un paquete sabiendo que sería carne de blog y que posteriormente iría directamente a la basura.

Dicho y hecho , una vez pruebas la barrita , entiendes por qué Big Boss prefería comerse serpientes en vez de esta basura ... el sabor es difícil de describir ... es como ... una empanada de atún rancia y seca ... con una textura a tiza y olor a pienso de perro (sin ofender a la comida de perros que está muchos enteros por encima de esta).  Me pregunto si otras variedades de este mismo producto estarán mejor , pero creo que nunca lo averiguaremos !

Día 7: (07/07/2010) Tikitaka en Osaka

Cuando planeamos el viaje, nos dimos cuenta de que nos iba a coincidir con buena parte del mundial. "Vaya putada" pensé, aunque bueno, bastaría con ver los partidos de España hasta que se eliminase para dedicarnos 100% al viaje. Lo que no esperaba era que España iba a llegar a la final, y que ver los partidos aquí en bares de Japón con la camiseta de la selección iba a ser una experiencia tan gratificante. Ahora cuando pienso en que el mundial ha coincidido con el viaje, sólo puedo decir: "Vaya suerte!!".

Tras la paliza de Miyajima, ese día iba a ser bastante tranquilo. El plan era descansar y ver el partido, así que no salimos ni de Osaka. Fuimos a ver el castillo de Osaka, una reconstrucción del 1939, y toda la muralla exterior y el parque. La verdad es que no es de las mejores visitas que se pueden hacer aquí en Japón, el castillo es bonito y tal, pero puestos a ver arquitectura prefiero ver templos como el Daisho-in o el Kiyomizudera, y puestos a ver castillos pues hay otros mejores... Pero lo cierto es que si hay algún plan de pasar por Osaka, es de los monumentos más representativos de la ciudad.





A la vuelta en el apartamento, volvimos a quedar con Luis y Marcos, con los que también vimos el partido de España VS Paraguay en el Tokyo Sports Cafe, y juntos nos fuimos al bar Hub, un local con apariencia de pub irlandés cercano a la estación de Namba. Toda esa zona de Osaka era muy distinta a lo que pudimos ver hasta ahora: la estación estaba llena de gente bailando frente a unos espejos, las calles eran mucho más pequeñas y luminosas que de constumbre, con zonas cubiertas por techo, y en general se respira un ambiente más cutre que en Tokio por ejemplo.


Ya en el bar, el ambiente era bastante más tranquilo que en Tokio, o al menos hasta que empezamos a liarla...., había un grupo de alemanas a las que Puyol amargó la noche, y un montón de japoneses junto a nosotros a los que fuimos contagiando con los cánticos españoles.


Aquello era una auténtica fiesta, los japoneses nos hacían fotos, videos y se venían a saludarnos. Y cuando Puyol atravesó con su salto a la férrea defensa alemana, cundió la euforia y nos pusimos a abrazarnos, saltar y cantar entre nosotros y con los japoneses, que venían desde la otra punta del bar para abrazarse y saltar con nosotros. Es curioso porque nosotros recordaremos este día como el día en el que España llegó a una final de mundial, pero ellos seguramente lo recuerden como el día en el que se pusieron a cantar y a gritar con un grupo de españoles ruidosos, algo a lo que no deben estar muy aconstumbrados claro.



Ahora sólo queda Holanda, la "naranja mecánica". Por cierto, justo al terminar el partido me bebí un zumo de naranja, espero que sea un presagio de la final.

miércoles, 7 de julio de 2010

Día 6: (06/07/2010) Itsukushima (ó Miyajima)

Antes de nada dejar claro que ésta es quizá la visita que más recomiendo a todo turista que visite Japón. No he visto lugar más bonito para visitar en las dos veces que he estado aquí, y puedo asegurar que tampoco veré nada más bonito en lo que me queda de éste. Miyajima, no sólo el templo principal sino toda la isla, es increíble. Un paraíso lleno de naturaleza, montañas asesinas con impresionantes vistas, hermosos templos budistas/sintoístas, rutas de senderismo, un paseo muy bonito en teleférico y algunas cosas más. Es como si se tratase de un parque de atracciones con su parte de ciudad (llena de casitas antiguas y cutres), su parte de templos, su montaña sagrada, etc. De hecho hay alquiler de bicicletas para ver toda la isla libremente sin cansarse demasiado, aunque no es del todo recomendable para escalar montañas.

Nos levantamos temprano, sobre las 7.30 con la intención de coger el Shinkansen que nos dejaría en Miyajima justo para ver la puerta Torii con la marea baja y poder acercanos andando. Finalmente, por algún retraso perdimos ese tren y tuvimos que montarnos en el de una hora más tarde. El viaje en Shinkansen como siempre muy cómodo, salimos de ShinOsaka y en hora y media llegamos a la estación de Hiroshima, desde allí la JR Sanyo line hasta la parada de Miyajimaguchi. En ese tren nos encontramos con el Dr Haidar, un iraquí que estaba en japón haciendo una serie de investigaciones con la universidad, y había usado su día libre para hacer el mismo viaje que nosotros. El tipo era bastante simpático, y hablando inglés con nosotros en todo el trayecto (yo me limitaba a escuchar principalmente ).



Una vez en la estación de Miyajimaguchi, los 3 nos fuimos hacia el ferry que lleva a Miyajima. Y por cierto, con los JR Pass todo el trayecto nos salió "gratis". En los 10 minutos de trayecto de ferry, poco a poco empieza a verse a lo lejos todo lo que es la isla de Miyajima, con la puerta Torii, el Templo Itsukushima, el Mt Misen, etc.
 Una vez llegó el ferry, perdimos de vista al Dr Haidar y empezamos a ver aquello, las callejuelas de la zona del puerto con el templo a lo lejos.


Estamos teniendo bastante suerte con el clima, y en todo el día allí no hubo nada de lluvia, de hecho hacía bastante sol cuando llegamos, y todas las sombras estaban ocupadas por ciervos. Tras un caminito llegamos a la puerta Torii, el monumento más representativo de Miyajima. La marea no estaba todo lo baja que nos hubiera gustado, así que no pudimos caminar hasta ella, pero si acercanos bastante y hacernos las fotos de rigor. Junto a la puerta hacia dentro en la playa, está el templo Itsukushima, junto a una pagoda de 5 pisos. El templo tiene parte en el agua, sosteniéndose sobre unos pilares de madera que quedan cubiertos hasta la mitad con la marea alta, y aunque es necesario pagar para poder entrar (500yen si no recuerdo mal, aunque el ticket vale para todo el día, pudiendo volver con el cambio de marea), merece la pena entrar no sólo por el templo en sí como por las vistas que ofrece de la puerta Torii.




Toda la zona del templo y la puerta está rodeada de casitas, de puestos de comida y de tiendas de recuerdos. Estuvimos mirando el mapa que amablemente nos ofreció el tipo del ferry y decidimos ir a visitar el Monte Misen en teleférico, y desde allí bajar la montaña por el otro lado de la isla para ver el templo Daisho-in. El mapita es un engaño, no hay palabra que represente mejor la realidad...todo parece tan cerca y fácil en el mapita que nos estuvimos acordando de él en las siguientes 3 o 4 horas.


Decidimos ir hasta el teleférico para subir la montaña, y en el camino fuimos viendo más calles y más riachuelos de lo que es la parte del pueblo. Toda la parte de las casitas y el puerto, así como la del templo, está rodeada de riachuelos con agua procedente de la montaña, un lugar que los ciervos no desaprovechan por cierto. 


Tras andar un rato y subir alguna que otra cuesta más, nos topamos con el parque de Momijidani. Toda la isla es como un parque, pero ésta zona es la más cuidada con diferencia. Está llena de bancos para echarse una siesta, de lugares de descanso, tiene varios riachuelos y había varias personas dibujando el paisaje cuando pasamos.

Toda esa zona sigue siendo subida de lo que es la falda del monte Misen, así que tras otra caminata más de cuestas, conseguimos llegar al fin al teleférico.

El paseo hasta arriba cuesta 1000yen, pero la verdad es que merece mucho la pena. Es una subida bastante grande, y aquello se balanceaba y crujía de forma sospechosa, pero las vistas de las islas adyacentes a Miyajima es excelente. Es ahí donde pudimos ver realmente que la zona construida es una ínfima parte del total de la isla, pues había árboles y más árboles hasta el mar.


Una vez llegamos arriba, a una altura considerable, nos dimos cuenta que nos quedaba otra estación más de subida de teleférico... y en esa subida es donde se podían ver el resto de islas de la zona: Nasamijima, Kokurokamijima, Nomijima, etc...


Una vez arriba, y tras echar un vistazo a las impresionantes vistas, nos dispusimos a recorrer el centrímetro de mapa que había del teleférico al Misen Hondo, y al mirador que había "al lado". Tras 10 minutos subiendo montaña con escalones de dudosa calidad, sin barandillas para apoyarse, y con ancianas reptilianas adelantándonos, empezamos a pensar que quizás, y sólo quizás, aquella ilustración de mapa pintado a mano no estaba a escala precisamente. Tras una hora de irregular y horrible escalada, llegamos al fin al Misen Hondo. Aquello más bien parecía un lugar de descanso para los viajeros, y las vistas cada vez eran mas impresionantes (aunque con las nubes, cada vez se veía menos el horizonte), nos dispusimos a apreciar las vistas del mirador cuando vimos un cartel con: "Observatory --> 300m" y una empinada "escalera" al lado.



Subiendo al mirador pudimos ver, escondidos en recónditos lugares entre las rocas, algunos templetes con pequeñas estatuas y montículos de piedra. En el mirador había una estructura de varios pisos, en el que el piso bajo era una especie de tenderete con refrescos (que acababa de cerrar..mala suerte), y cuyos segundo y tercer piso ofrecían vistas de toda la isla desde lo alto del Mt Misen. Es una pena que no estuviese del todo despejado porque apenas pudimos ver bien lo que es Hiroshima y las islas, pero el clima y la altura es lo que tienen.

Desde allí, afortunadamente, todo bajada. Con cuidado de no dar algún tropezón, estuvimos bajando durante otra hora, pasando por caminos completamente cubiertos por los árboles, y dejando detrás nuestra multitud de pequeños templos dedicados a deidades en la montaña. Tras casi una hora de bajada, nos topamos con Lola y Alba, dos chicas de Madrid muy simpáticas a las que recomendamos no escalar aquello a la hora que era. Desde ahí y más abajo pudimos tomar buenas vistas de la zona "urbana" de Miyajima, ya sin nubes tapando, y tiempo después llegamos al Daishon-in.



Éste templo es de las construcciones más bonitas de la isla. Tiene una enorme escalera principal que sube hasta la zona donde están los principales edificios, y otra pequeña escalera adyacente rodeada de plantas y con infinidad de pequeñas estatuas budistas saludando a los viajeros. Todo el templo se asoma a un ríachuelo que baja desde la montaña, y que en todo el camino nos estuvo diciendo "yo tengo agua y vosotros no!!". En la parte superior, 4 o 5 construcciones y multitud de fuentes y pequeñas estatuas, todo muy bien cuidado por los monjes de la zona, que tratan los templos y a la isla con una dedicación asombrosa.




Por fortuna para nuestra integridad, el Daishon-in ya estaba prácticamente en el final de la montaña, así que los cuatro volvimos a la zona costera para volver a apreciar el templo Itsukushima y la puerta Torii con la marea alta y al atardecer: creedme, si con la marea baja ya era increíble, ahora lo era aún más... una imagen difícil de igualar.



Ya con la tarde echándose encima, fuimos a comer a un restaurante junto al mar, y fuimos a por el ferry de vuelta. En el puerto al esperar nos encontramos con un grupo de mejicanos con el que estuvimos hablando más tarde en el tren a Hiroshima, y no vimos rastros del Dr Haidar... ¿se habría ido ya?¿seguiría en la isla?¿en qué consistían sus investigaciones?. De vuelta en Miyajimaguchi, nos despedimos de las chicas (que a ver si leen esto y a las que esperamos ver a nuestra vuelta a Tokio), y nos fuimos camino de Hiroshima para intentar ver el Dome y el parque de la paz.


Desgraciadamente se nos hizo demasiado tarde, y para cuando llegamos a la parte principal de Hiroshima ya era de noche y estaba bastante oscuro. Estuvimos buscando la zona del parque pero no fue posible..., había que pillar el Shinkansen de vuelta a Osaka. Aún así, pudimos pasear por allí, una ciudad bastante agradable, y vimos a lo lejos el castillo de Hiroshima. Llegamos a Osaka a las 12 de la noche, tomando los últimos metros que atravesaban la ciudad, y llegamos al apartamento bastante cansados pero con un recuerdo imborrable en la memoria. Hasta pronto, Miyajima.



martes, 6 de julio de 2010

Día 5: (05/07/2010) Feliz 1300 cumpleaños !

Osaka, 9 de la mañana hora japonesa: "Bueno, ¿qué hacemos hoy?" "¿Vamos a Nara?" "Vale". Salimos del apartamento y nos dirigimos a la estacion de Tanimachiyonchome, la más cercana. Desde allí tomamos la línea Tanimachi hasta Tennoji, y desde la estación el JR Yamatoji, un tren que sale de Osaka en dirección a varios pueblos de la zona. Nos montamos en el tren y empezamos el camino de 40 min a Nara, aunque tardamos un poco más porque no nos dimos cuenta de que teníamos que hacer un trasbordo en la estación de Oji, por suerte uno de los revisores entendió mi primitivo japonés y nos dijo lo que hicimos mal. Esa línea atraviesa zonas más rurales de Japón, con muchos pueblecitos pequeños, poco comunicados, y con campos de arroz ahí en medio entre casa y casa. También pudimos ver algunos templetes para todo el pueblo del tamaño de una máquina expendedora.

Al llegar a Nara, rápidamente vimos carteles del 1300 aniversario, que se celebra justo en este 2010. Sin demasiado problema fuimos siguiendo las calles de la ciudad, que de por sí en principio no tiene nada de especial: casas con pocos pisos, tiendas de comer pequeñas, su macdonalds, sus coches cutrecillos, sus colegialas, etc... Sin embargo, conforme nos acercábamos al monte donde están el Todaiji (el del buda gigante) y el resto de templos, empezamos a ver a los ciervos que pueblan Nara. Yo pensaba que estaban sobretodo en la zona de sagrada, pero no es así, los ciervos están en la propia ciudad, cruzando las calles y tirándose en las aceras (pero perfectamente cuidados).

Primero vimos el Kofuku-ji (templo budista), que está algo más lejos de la colina, y más cerca del resto de la ciudad. Ese templo es patrimonio de la humanidad, como casi todo lo importante en Nara, y visualmente es destacable por la pagoda de 5 pisos que está a su lado.Tras una caminata nos encontramoso con un edificio para guiar a los turistas, así que nos metimos, nos trazaron la ruta más rápida y nos ofrecieron agua y té gratis. El primer destino de la ruta fue un parque de estilo japonés, el Yoshikien Garden, abierto al público en 1989 y con libre acceso desde 2003. Constaba de 3 partes: una zona con estanques, otra con flores usadas para la ceremonia del té, y un jardín de musgo, todos muy bonitos: una visita recomendada para los que gusten de jardines de este tipo (como yo).



De ahí fuimos al templo Todaiji (budista), el más característico de Nara, y el que más turistas tenía. La entrada costó 500yen, y aparte de por la belleza del templo, que es el edificio de madera más grande del mundo, destaca por el enorme buda que hay en su interior, uno de los más grandes que hay. Desde allí fuimos a un mirador desde el que se veía buena parte de Nara, además tenía zonas de descanso, con agua para todo el mundo usando uno de los cuencos del lugar y lavándolo después para el siguiente viajero. También había numerosas fuentes de agua potable en todo el recorrido, normalmente usadas para hacer el típico ritual de echarte agua con la cazuelita, pero si te pones a beber como un bicho tampoco creo que se cabreen los espíritus.



Cuidado con el tronco comedor de niños!!


Desde allí montaña arriba hasta el Kasuga Taisha, nos topamos con varias rutas de senderismo por la zona, una de ellas lleva hasta una cascada, pero estaba a muchos kilómetros y no teníamos ni tiempo ni fuerzas para tomar hacerla. El Kasuga Taisha es un templo sintoísta que destaca sobretodo por la enorme cantidad de árboles, lámparas de piedra llenas de musgo y templetes que le rodean. Toda esa naturaleza, con el sonido de sus riachuelos por todas partes, le dan un aire de misticismo que lo hacen ser una visita obligada.




Tras muchas horas de caminata sin parar, decidimos volver a la estación JR de Nara, comer algo por el camino que era bastante tarde, y coger el tren de vuelta a Osaka.
Esta vez no hubo que hacer trasbordos!. Gracias al Japan Rail Pass, para toda la visita sólo tuvimos que pagar el metro de Osaka en el viaje, aunque si llevásemos un cromo de Romario también nos iba a salir gratis, pues los tipos de la estación a los que le enseñamos el pase nos dejan pasar sin mirarlo demasiado...